Diecinueve clasificaciones completas, una página cada una: todos los jugadores que cumplen el mínimo, no un top diez. Cada cifra va con la distribución a la que pertenece, porque un número sin su dispersión es decoración.
Fuerza ajustada por a quién ganas, no por los puntos que reparta un torneo. Es la valoración sobre la que se construyen nuestras propias predicciones.
Elo por superficie, y la diferencia contra el Elo global del propio jugador — la prueba del especialista.
Todos los torneos del circuito ordenados por cuántos aces de más se hacen allí. Cada jugador medido contra sí mismo, así que describe la pista y no el cuadro.
Cuánto dura de verdad un partido: qué porcentaje termina por encima de cada línea, sobre cinco años. Una tasa base, no un pronóstico.
Cada clasificación declara su propio mínimo de muestra y su ventana en su página. El saque y el resto empiezan en 2024; todo lo que sale del marcador llega a cinco años.